Cuando nos enfrentamos a una entrevista de trabajo ya sea como candidato/a o recruiter solemos pensar en un ambiente tenso y muy formal dejando pocas cosas a la improvisación y, por lo tanto, algo poco natural.

Personalmente opino que la calidad humana y la cercanía tienen que entrar conmigo a la entrevista y adaptarse a la persona que tengo enfrente. Los años me han demostrado que así, obtengo mucha más información y lo que es mejor, información más real. Pese a esto, la entrevista de trabajo sigue siendo una situación complicada y nerviosa en la que, en ocasiones, se ve lo mejor y lo peor de las personas y a lo largo de toda nuestra experiencia profesional hemos vivido situaciones de todo tipo.

Nos hemos emocionado, llorado, enfadado, en ocasiones incluso no hemos dado crédito a lo que estábamos escuchando o viendo y también nos hemos reído.

¿Creéis que es correcto reírse en una entrevista de trabajo?

Pues somos humanos y esto pasa. Pasa a los candidatos, pero también nos pasa a los profesionales de la selección de personal.

Comparto algunos de estos momentos con vosotros, momentos que terminaron en carcajadas entre los candidatos y nosotras, en los que pese a las risas no dejaron de ser una entrevista y de los que ambas partes aprendimos:

1- Ejemplo de risa derivada de los propios nervios del candidat@:

Escenario: entrevista a un candidat@ junior, quizá era su primera entrevista y evidentemente estaba muy nervios@. Esto fue suficiente para dar lugar a una conversación de lo más surrealista:

Pregunta: ¿Qué estudiaste?

Respuesta: Administración y dirección de empresas

Pregunta: ¿vocacional?

Respuesta: No, no, es una licenciatura.

No hizo falta decir nada, en ese mismo momento el candidat@ fue consciente de lo que había dicho, nos miramos, reímos y con las risas de por medio pudimos seguir la entrevista y… terminarla.

Desenlace: por si os quedáis con las ganas y lo queréis saber… Si, su elección de estudiar ADE fue vocacional.

2- Ejemplo de risa derivada de la confianza en uno mismo y el “desparpajo”

Escenario: entrevista formal a un candidato en el que se está valorando su nivel de inglés.

Pregunta: ¿Qué nivel de inglés tienes?

Respuesta: Bueno, no tengo titulación, ni sé mucho, pero me hago entender.

Pregunta: ¿Te atreverías a realizar una pequeña prueba ahora?

Respuesta: Si, si adelante.

Pregunta: What are your main tasks in your current or last job?

Respuesta: In my job I facturation and administration and visitation and llamadation…

No recuerdo sus palabras exactas, pero si, que terminaba todas las palabras en “ation” y las risas por parte de ambos que invadieron aquella sala. ¡Qué situación!

Desenlace: evidentemente no contamos con él para el puesto ya que el inglés era un requisito importante, pero lo tuvimos en cuenta para otro puesto en el que las competencias de iniciativa, autoconfianza y sencillez eran las necesarias y fue todo un acierto.

3- Ejemplo de risa derivada de la naturalidad

Escenario: entrevista a un alto perfil profesional para un puesto estratégico.

Pregunta: ¿En qué puedes mejorar?

Respuesta: Mmmmmm, pues no sé, en muchas cosas seguramente.

Pregunta: Ya, pero… ¿y si le preguntáramos a tu mujer en que puedes mejorar?

Respuesta: Ostras… no le preguntes hoy que la he dejado con un cabreo que a la vuelta a casa voy a parar a comprar flores.

Ambos nos reímos, mucho. Él también, pese a que estaba compartiendo algo muy íntimo con nosotros y no sólo en que debía mejorar.

Desenlace: Contamos con él para aquel proceso, aunque finalmente se decantó por otro proyecto. De hecho, a día de hoy todavía mantenemos contacto y comentamos posibilidades profesionales que le pueden interesar.

Se divorció.

Creo que reírse en una entrevista no es malo, creo que en ocasiones es sano y necesario, siempre y cuando, la risa esté justificada en un contexto y la situación se trate con mucho respeto por ambas partes. Es más, puede ser beneficiosa para la candidatura en el proceso de selección y… si no hay suerte en el proceso seguro que es beneficiosa para el alma.
¿Y tú? …Cuéntanos las situaciones en una entrevista en las que no habéis podido contener la risa.

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