Hoy en día escuchamos mucho los términos diversidad e inclusión dentro de las organizaciones, términos que en los últimos años han cobrado mayor relevancia y que muchas veces los encontramos de la mano. Y es que, realmente, no pueden vivir el uno sin el otro, son conceptos complementarios.

Pero, ¿Qué significa cada uno de ellos? ¡Lo contamos a continuación!

La diversidad se refiere a las características personales que nos hacen ser quienes somos y pueden estar a la vista de todos o permanecer privadas. Te ponemos unos ejemplos para que lo veas más claro: edad, cultura, etnia, género, son conceptos más tangibles o fáciles de ver que otros como experiencias, valores o conocimientos, menos cuantificables y los que realmente aportan valor a las empresas. Es decir, la diversidad va más allá de las apariencias físicas que se pueden encontrar en personas de distintos países o culturas.

Por inclusión entendemos respeto sobre todas las personas y sus distintos estilos o formas de ver la vida, integrándolas en la empresa y haciendo que cada una se sienta única y valorada en su lugar de trabajo. O lo que es lo mismo, respetar, valorar y considerar las diferentes perspectivas que tienen cada una de las personas.
La diversidad sin inclusión no aporta ningún tipo de valor, ambas tienen que ir unidas para conseguir esa ventaja competitiva.

¿Por qué son importantes la diversidad y la inclusión?

Diversidad e inclusión han adquirido un valor estratégico en los nuevos modelos empresariales para hacer ver que el talento de las personas no entiende de etiquetas, sino todo lo contrario. Cada miembro del equipo aporta unos conocimientos, valores, actitudes, etc. que complementa al del resto de personas para crear equipos competitivos y más válidos.

La diversidad de edad, género, raza y de pensamiento, potencia cualquier equipo de trabajo. Una persona joven puede aportar más conocimientos en tecnología, informática, redes sociales o herramientas novedosas al resto del equipo y personas de más edad aportarán su madurez, conocimientos y experiencia. Esto hará que los equipos se retroalimenten y compartan el conocimiento y los valores individuales para hacerlos colectivos, fomentando los puntos fuertes de cada generación.

Una organización que no reconoce diversas perspectivas no valorará los problemas desde todos los ángulos posibles y no se llegarán a las mejores soluciones para solventarlos.

En Ayanet esto lo hemos tenido siempre muy presente y por ello trabajamos mano a mano varias generaciones (generación Z, Millenials y generación X). Nos complementamos muy bien y, sinceramente, no sabríamos cómo trabajar las unas sin las otras, ya que todas y cada una aportamos valores diferentes a la organización.

Un equipo formado por personas iguales, con un mismo perfil, no funcionará. Si todos tienen formas de ser y de pensar semejantes, acabarán solapándose y el equipo no progresará como debería. Aquí se refleja la importancia que tiene la heterogeneidad en un equipo, y la contribución de distintas ideas solo es posible si el equipo es diverso e inclusivo. Cuanta más diferencia, mayores puntos de vista y por tanto mayores capacidades. El concepto de innovación y de diversidad también van unidos.

Todo esto es clave para alinear a los trabajadores de tu empresa en esta sociedad diversa y cambiante.

¿Qué beneficios tiene la diversidad y la inclusión?

Incorporar el concepto de diversidad e inclusión en tu compañía proporciona diversos beneficios:

  • Cultura y valores de empresa más sólidos: las personas que trabajan en organizaciones inclusivas se sienten más comprometidas con la empresa y su sentimiento de pertenencia aumenta. Esto crea fidelidad de los empleados y se convertirán ellos mismos en embajadores de la cultura de empresa.
  • Mejora el employer branding: la reputación de una empresa es muy importante en la sociedad de hoy en día. Las empresas inclusivas son percibidas como modernas, actuales e innovadoras. Al mejorar la imagen de marca enamorarás tanto a potenciales clientes como a tus trabajadores.
  • Aumento de la productividad: Esta diversidad genera grupos muy cohesionados donde se fomenta la empatía, se disfruta trabajando y se genera un buen clima laboral, todo ello repercutiendo de forma positiva en los índices de productividad.
  • Adelantarse a los acontecimientos: Tener equipos de trabajo diversos ayudará a enfrentarse y a adelantarse a los acontecimientos a corto, medio o largo plazo de la mejor manera posible.
  • Ajuste de la empresa a cada cliente: se generan modelos empresariales más competitivos y adaptados a cada cliente a través de soluciones personalizadas en función del sector. Esto generará un entorno más competitivo que nos permitirá operar y llegar a todo tipo de trabajadores y empresas.

Conclusión:

Hay que tener en cuenta la importancia que tiene una cultura igualitaria, inclusiva y diversa para el crecimiento de las empresas. Por ello, es importante asegurar un entorno laboral libre de prejuicios y estereotipos donde no haya colectivos discriminados ni existan barreras laborales.
Está demostrado que la diversidad en las compañías hace obtener mejores resultados, ayuda a atraer el mejor talento e involucrarlos dentro de los equipos rápidamente y ofrecen soluciones más creativas e innovadoras, fortaleciendo la imagen de marca o employer branding.

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