¿Cómo me vendo en una entrevista de trabajo? Cuando la primera impresión si que importa

La primera impresión sí que importa en una entrevista de trabajo ¿Quieres aprender a venderte bien? Haz clic en el enlace, ¡no te lo pierdas!

Tienes una entrevista y ha llegado el momento de poner en marcha tu plan de marketing personal, ha llegado el momento de “venderte a ti mismo”. No siempre los mejores candidatos son los seleccionados. Esto pasa mucho porque no saben venderse y es una pena el desaprovecha la oportunidad que se te plantea en la entrevista.

Gran parte de la gente no se siente cómoda hablando de sí misma y, por consiguiente, omiten parte de sus logros y capacidades. Este miedo a “alardear” les lleva a menudo a no comunicar datos que podrían ser decisivos para decantar la balanza en su favor en una entrevista.

Ya no basta con aportar un currículum brillante ni contestar a la perfección todas las preguntas. Ahora más que nunca es clave saber vender el talento propio. Estas son las claves del éxito.

Un aspecto importante es dejar la vergüenza a un lado y demostrar tus aptitudes en público. De nada sirve que seas el/la mejor en algo si no lo das a conocer. No se trata de ser presuntuoso y olvidar la humildad, sino de conocer cuáles son tus puntos fuertes para saber explotarlos al máximo.

Preparar entrevista:

Haz clic en este vídeo para conocer qué hacer antes de prepararte para una entrevista de trabajo.

Elabora tu propio plan de marketing:

Antes de la entrevista, siéntate a pensar qué has conseguido en tu carrera y qué te diferencia de los demás.

Datos, datos, datos:

De nada sirve hablar de lo bueno que fuiste en tus anteriores empleos si no existen datos o estadísticas que lo respalden. No todo cabe en tu CV, así que ten a mano alguno de estos datos y prepárate para exponerlos. ¿Conseguiste un aumento del 15% de la producción reduciendo un 5% los costes? Al seleccionador le interesará saberlo, seguro.

Dicen que parte del éxito consiste en creer que podemos conseguir dicho éxito. Si te estás vendiendo a ti mismo, debes creer en ti y mostrar seguridad. Apóyate en los datos antes mencionados y presta atención a tu lenguaje corporal: los nervios son totalmente comprensibles, pero cuando hablas de algo que conoces bien, el discurso sale solo. Si tú dudas, ¿por qué no debería dudar tu interlocutor?

Puedes venderte muy bien en la entrevista, pero el perfil profesional que has mostrado presencialmente, en la entrevista, debe seguir la misma línea que toda la imagen que muestras al mundo. Así pues, no olvides mantener cuidados y actualizados todos tus perfiles online, sobreotodo Linkedin, blog o redes sociales, para que estos reflejen, también, la imagen que quieres dar como profesional.

 

Imagen adecuada: Video como vestirse para ir a una entrevista

Aunque parezca irrelevante, el cuidado de la imagen personal -tu propia imagen de marca- es clave a la hora de comunicar. La primera impresión que causes será fundamental, así que procura mostrar un aspecto agradable acorde a tu forma de ser y trabajar (vístete para el trabajo que quieres, pero no te disfraces) y utiliza el lenguaje no verbal adecuado para transmitir calma y serenidad.

Como ya sabes, el lenguaje verbal no es únicamente lo más importante en una entrevista personal. El 80% se basa en el lenguaje no verbal y ahí es donde entra en juego: el aspecto, la imagen, el estilo, lo que quieres transmitir al seleccionador o seleccionadora  y a la empresa para la que quieres trabajar.

Como en los otros aspectos, tienes que ser tú mismo en la manera de vestir, debes sentirte cómodo con la ropa que elijas para esa ocasión. Por ello, aunque depende también del puesto para el que nos entrevistamos.

Por suerte, aunque distintos trabajos puedan requerir distintas formas de vestir ya que cada empresa tiene su propio dress code, si es cierto que existen una serie de normas básicas a la hora de vestirte, que se pueden aplicarse para cualquier entrevista.

Si quieres más información puedes ver el mi vídeo de cómo vestirte para ir a una entrevista de trabajo.

 

 

 

Logros y saber desarrollarlos / errores y fracasos, soluciones:

Las funciones sabemos cuáles son y, de hecho, son las que van asociadas con tu puesto de trabajo. Eso sí, lo que te hace especial, lo diferente, lo único es lo que finalmente has trabajado tú personalmente.

Responde a estas preguntas:

  • ¿Has liderado equipos?, ¿a cuántas personas?
  • ¿Has manejado datos, indicadores o informes?, ¿cuántos?
  • ¿Has hablado con clientes o proveedores?, ¿cuántos?
  • ¿Has trabajado bajo presión?, ¿en qué momentos?
  • ¿Cuántos interlocutores has gestionado?

 

No es lo mismo liderar 1 persona que 10, ni tampoco es lo mismo manejar 10 informes anuales que 1000, ni hablar con 50 clientes al día que con 2, ni trabajar bajo presión una vez al mes que cada día.

Esto es lo que te diferenciará del resto.

¿Cómo puedes utilizar esta técnica en la entrevista de trabajo?

Pues no es lo mismo ir a una entrevista diciendo que:

«En mi última empresa lideraba un equipo y gestioné clientes, proveedores y llamadas» que «En mi última empresa lideraba un equipo de 10 personas, además gestionaba una cartera de 600 clientes que aportaban 1 millón de euros en facturación y gestionaba un presupuesto de 30.000€ entre 50 proveedores. Además, también me encargaba de atender alrededor de 120 llamadas diarias de interlocutores».

Cuando el entrevistador te pregunte por tus anteriores trabajos, ponle a tus tareas siempre un número al lado. Al él le darás claridad y concreción de lo que realmente haces y si vales o no para el puesto.

Además, con esta técnica conseguirás mucha más motivación y confiarás más en ti mismo y en todo lo que realmente has hecho. Y es que en una entrevista se nota quién va motivado y confiado y quién no.

Este tipo de preguntas son clásicas en una entrevista de trabajo y están enfocadas en ir más allá de las respuestas formuladas y ver como el candidato se desenvuelve y explica su manera de reaccionar ante diferentes situaciones. Aquí se pueden ver las competencias más valoradas actualmente por las empresas como pueden ser la tenacidad, proactividad, iniciativa o creatividad…

Quieren ver tu habilidad para argumentar de forma clara y concisa, a la vez que tu capacidad para  transmitir confianza, energía positiva y entusiasmo.

El objetivo es que demuestres con ejemplos qué clase de empleado eres. Prepárate de antemano para dar ejemplos concretos de tu vida profesional.

 

Preguntas:

Parte del trabajo ya lo habrás hecho con el currículum vitae, así que tómate un tiempo en pensar en posibles preguntas que podrían surgir en la entrevista acerca de tu CV. Si te surgen dudas, elabora tu discurso en base a quién eres, cómo eres, qué has conseguido y qué eres capaz de conseguir.

Reflexiona cada una de tus respuestas para darles un enfoque positivo. No es lo mismo que digas que no tienes experiencia en un determinado sector porque acabas de terminar la carrera a que cambies el punto de vista y comuniques tu disponibilidad para empezar a trabajar y aportar a la empresa todos los conocimientos adquiridos en tu etapa de estudio.

Además, recuerda que la sinceridad será tu mejor aliada. No mientas y sé honesto si no sabes algún dato que te pregunten durante la entrevista. La honradez y la capacidad para aceptar el desconocimiento sobre determinados temas es un punto a tu favor que valorarán las compañías.

Eso sí: generar un entorno amable y cercano durante la puesta en común de virtudes y posibles retos, no significa que debas cerrar la entrevista excediéndote en confianzas. Jamás cierres la entrevista con preguntas como «¿Qué tal lo hecho?» o «Entonces, exactamente, ¿qué tendría que hacer en el puesto?». El éxito de tu fracaso estará bastante asegurado.

 

¡Estas son mis consejos para aprender a venderte en una entrevista de trabajo! ¿Qué te han parecido? ¿Se te ocurre alguna otra? Cuéntanos en comentarios y, si tienes cualquier pregunta, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros!