Un tercio del día laboral se pasa trabajando, y aunque es cierto que ahora muchas empresas han instaurado el teletrabajo, el trato con los compañeros sigue estando presente; sea presencial, o por videoconferencia, por teléfono o por escrito (como ha sido siempre) y ahora más que nunca, es importante fomentar un clima agradable, donde se promueva la comunicación a todos los niveles para que sea clara e evitar malos entendidos.

Pero se esté en la oficina o trabajando en remoto, las personas que compongan los equipos de trabajo seguirán siendo muy diferentes: habrá gente motivada y motivadora, implicada, trabajadora… pero también habrá personas que por una circunstancia personal, una mala temporada o simplemente por el carácter que tienen, le costará integrarse con los demás y cuando esto ocurre, se traduce en una bajada de la productividad en el trabajo. Esto además de afectar a la persona en cuestión, también puede expandirse a quienes le rodean en el ámbito laboral y este es un aspecto que hay que detectar enseguida para poder solucionarlo con rapidez.

Este tipo de personas, denominadas tóxicas, consiguen que por su actitud, además de no sumar con su trabajo y actitud, también afecte negativamente a las personas que le rodean.

¿Qué tipos de personas conflictivas en el trabajo existen?

Pero, ¿cómo se puede detectar este tipo de personas? En muchas ocasiones, se percibe enseguida cuando hay este tipo de problemas e identificarlo no es muy difícil. Normalmente nos encontramos con las siguientes situaciones:

  • Se resisten al cambio y se niegan a adaptarse las nuevas directrices aunque supongan una mejora o crecimiento para ellos o la organización.
  • No muestran una actitud colaboradora con los demás.
  • Falta de autocrítica, no asumen ni admiten los errores.
  • Actitud prepotente e incluso falta de educación con los compañeros
  • Dudan sobre la capacidad de los compañeros.
  • Hablan siempre de manera negativa.
  • No asumen la responsabilidad de su trabajo.
  • Generan conflictos.
  • Pueden llegar a ser dominantes y manipuladores.

En función de las actitudes que muestran estas personas, podemos clasificarlo en la siguiente manera para poder identificarlas más rápidamente:

Egoísta:  Son aquellas personas que no comparten nada con los demás (conocimiento, ideas para mejorar en el trabajo, equipos, documentos… etc.), suelen tener un trato agradable cuando les interesa conseguir a cambio y suelen rechazar aquellas aportaciones que supongan la colaboración con los demás. Prima un carácter individualista a la hora de conseguir los objetivos.

Envidiosa: Son personas que quieren aquello que pertenece a los demás y no pueden tener. Influye negativamente tanto en la persona que muestra esta actitud como hacía que la proyecta. Detrás de ello puede haber una baja autoestima y que no estas personas no se centran en su propia felicidad.

Pesimista:  Aquellos que su visión y perspectiva de todo, siempre tiene una connotación negativa. Gente que no se enfrentan a las adversidades y se rinden enseguida cuando hay un problema.

Crítica: Hace comentarios y valoraciones negativas de los demás. Muestra una importante falta de transparencia en sus palabras y acciones. Nada que no esté alineado con su opinión o punto de vista, será válido y por tanto será motivo para juzgarlo.

Descalificadora: Es gente que disfruta haciendo de menos a quienes les rodean, menosprecian y muchas veces esto supone que desestabilizan a nivel emocional al reto de compañeros.

Soberbia: Estas personas sienten que están o quieren estar en una posición por encima de los demás, tratan a los demás con superioridad haciéndoles sentir de menos tanto a nivel personal como profesional.

Manipuladora: Tienen facilidad para detectar las debilidades de los demás y se centran en conseguir lo que ellos quieren, incluso llegar a tener el control de todo, sin importan las consecuencias negativas que puedan derivar de esa actitud.

Autoritaria: La opinión de estas personas debe escucharse y llevarse a cabo por imperativo. Quieren tener el control sobre los demás. No escuchan, su opinión es la única válida y el resto deben obedecer ya que consideran que son las personas idóneas para tomar las decisiones que consideran.

Interesadas:  Sus relaciones con los demás las consideran como simples medios para alcanzar sus propios objetivos.

Intolerante: Estas personas son fanáticas de sus propias ideas y a la hora de defenderlas, se mostrarán rígidos, no escucharán a los demás e incluso pueden llegar a inventarse argumentos para basar y escudar sus ideas. Son gente con prejuicios preestablecidos, difíciles de cambiar y mostrarán una actitud discriminatoria e impaciente con los demás.

Maltratadora: Es una de las peores situaciones y tipos de persona tóxica que nos podemos encontrar a nivel laboral y personal. En el ámbito laboral se denomina mobbing y es un tipo de maltrato psicológico que puede llevar a afectar al rendimiento y autoestima de las personas que le rodean, es fundamental detectarlo a tiempo.

Sociópata:  Estas personas no muestran ningún tipo de empatía por los demás ni remordimientos en las acciones que llevan a cabo para conseguir su propio beneficio.

 Neurótica: Entendemos este tipo de personas tóxicas como inestables emocionalmente. Esa actitud puede cambiar en función del día o incluso tener altibajos emocionales en el mismo día. Esto desestabiliza al equipo porque no sabe cómo actuar con este tipo de personas para que no se alteren cuando interactúan con ellas.


Cómo identificar a trabajadores conflictivos y prevenir las actitudes tóxicas en el ámbito laboral.

Para conocer y enterrarse si algo está ocurriendo en el equipo, hay que confiar en equipo y en el propio instinto. Si surge algún comentario o cambio de actitud en alguien del equipo, hay que intentar investigar para conocer si está pasando algo fuera de lo normal. Hay que hablar con los colaboradores y también abordarlo con otros compañeros de la organización.

Es importante documentar estos comportamientos, anotar acciones determinados donde se haya visto indicios, para poder hablar con argumentos objetivos y justificables cuando se aborde el tema con la o las personas afectadas.

Puede ser interesante recordar los límites de las acciones y comportamientos, para evitar malentendidos que puedan terminar como conflictos entre los trabajadores.

Trabajar la motivación del equipo, mostrar la cultura y valores de la empresa, para que se sienta identificados y tenga un fuerte vínculo con la organización para que otros problemas que puedan encontrarse, no les afecten tanto si ocurren.

Es importante también realizar estudios periódicos sobre el clima laboral. Donde las personas puedan expresarse y fomentar un ambiente de confianza a todos los niveles de la organización.

Tiene que haber un trato igualitario con todos los miembros de la empresa, deben evitarse favoritismos y ayudar a que todas las personas se sienta parte valorada de la organización.

 

Pero, ¿cómo podemos evitar seleccionar a estas personas dentro de la empresa?

Es fundamental detectar este tipo de actitudes y personas en las entrevistas de trabajo. Normalmente, se perciben discrepancias y contradicciones en el trabajo en equipo y relación con los compañeros y superiores directos. Si se intuye que algo no cuadra, es muy importante indagar en ese aspecto y pedir que cuente  casos concretos de situaciones que le haya pasado anteriormente.

Tener en cuenta las respuestas de la persona, que sean espontáneas y rápidas; si luego cambian o piensa mucho lo que va a decir, es importante tenerlo en cuenta.

Algo que también podemos hacer si tenemos alguna duda es pedir referencias en otras empresas que haya trabajado y si los responsables que ha tenido, lo recomiendan para trabajar en otras empresas.

 

Cómo liderar a las personas conflictivas

En primer lugar y el más importante es no ignorar el problema. Si se detecta algún problema, es fundamental trabajar para detectarlo y poner solución lo antes posible para evitar mayor repercusión. Además, cuanto más tiempo se tarde en tratar el problema, el problema cada vez será mayor. Debe hablarse con todo el equipo de manera individualizada para solucionarlo y abordar el conflicto. Deben establecerse los límites de cada una de las personas en el trabajo, recordar los valores y cultura de la empresa, en estas circunstancias, la comunicación directa y asertiva es fundamental.

Cuando hablamos de comunicación asertiva, es una habilidad social de relación; una manera de expresarse, de manifestar ideas, opiniones, sentimientos de una forma consciente, directa, honesta y respetuosa.

Para ello, hay que ser fuerte emocionalmente y evitar así que la persona conflictiva pueda desestabilizamos. Saber expresar adecuadamente nuestras opiniones, basarse en datos objetivos, valorar consecuencias de los actos y llevar a un acuerdo para cambiar este tipo de conducta. Hay que saber definir con claridad los límites y si el problema es más grande lo que podemos gestionar, apoyarnos en otros compañeros con experiencias previas o incluso comentarlo con un responsable para tomar decisiones.

Si a pesar de haber intentado todo lo posible para solucionarlo y no hay cambios en la persona, podría ser el momento de plantear otras decisiones como la desvinculación de esa persona con la organización.

Debemos tener claros los objetivos, tanto a largo plazo, como en el corto y medio con la organización y con la situación en particular. Ayudará a estar más centrado a la hora de gestionar a las personas tóxicas.

Hay que ser fuerte a nivel emocional para saber gestionar a la gente conflictiva, mantener una actitud positiva y que las palabras que diga la otra persona no afecten ni influya a nivel personal y profesional.

Es necesario saber mantener la calma, realizar actividades fuera del ámbito laboral que ayuden a desconectar, reflexionar, coger fuerzas y también es importante relacionarse con otras personas ajenas al ambiente tóxico que permitan aportar aire fresco y hablar de temas diferentes del trabajo.

 

Trucos para lidiar con compañeros conflictivos

Desde el momento que se detecta el conflicto, hay que trabajar desde la empatía, preguntar a la persona si está bien, ya que puede haber alguna circunstancia personal que le esté afectando a nivel laboral, si fuera el caso, es importante trabajarlo lo antes posible y que sienta el apoyo de los demás en el trabajo y no lo perciba como un lugar hostil y así se ayudará a que el rendimiento de todo el equipo no se vea afectado.

Algunos expertos consideran que lo más inteligente y eficaz para solucionar el conflicto es no dar mayor importancia a esa persona y abordarlo en otros aspectos en los que también puede trabajarse el problema. De esta manera, las personas no se sentirán atacadas.

Otro recurso posible es invitarles a que hagan otras actividades fuera del trabajo, acciones que relajen y les motiven.

También es importante saber distanciar y controlar sentimientos negativos hacia esta circunstancia y persona que genera el conflicto. Pero, ¿cómo hacerlo? A veces, estas situaciones pueden derivar en estrés, frustración e incluso ansiedad en todas las personas que se ven afectadas por ello. Por eso es fundamental no llevarlo al plano personal.

En el momento de abordarlo, también se debe ser muy cauto con las palabras y no decir ni hacer nada sin meditarlo antes o actuar de manera impulsiva dejándose llevar por las emociones generadas en el momento.

Otra técnica que siempre funciona es realizar algún tipo de técnica de relajación que ayude a estar emocionalmente tranquilo y equilibrado, además de, por supuesto, comunicar con asertividad e intentar ponerse en el lugar de la otra persona para entender su situación particular.

Y si la persona no se ve preparada para afrontar esta situación o tratarlo directamente con la persona que genera conflicto, no pasa nada por pedir ayudar a personas con experiencia previa en estos casos, el superior directo o profesionales que enseñen otras técnicas para afrontar estos problemas de una forma eficiente y eficaz.

Desde Ayanet RRHH, expertos en todas las áreas relacionadas con la gestión de personas, podemos ayudar a las empresas y a los profesionales que trabajan en ellas a aprender y desarrollar las habilidades necesarias para afrontar y gestionar los conflictos con personas tóxicas dentro de una organización.